Tras los últimos acontecimientos acaecidos en el Máster, me planteo la idea de la cantidad de charlatanes y caras duras que viven a costa de los demás, sobre todo cunado alguien está pasando por un período anímico bajo. Cierto es que si existen y hacen negocio es porque alguien les escucha o tal vez responda a una moda de buscar el sentido a lo que nos está pasando.
Hace años era "pon un sicoanalista en tu vida", los norteamericanos "visito a mi siquiatra particular" y ahora en europa, "tengo un coach ".
Cuando dos personas a la vez se miran en un espejo, ambas lo primero que hacen es mirarse a si mismas. La persona A piensa para si, lo bien que estoy, mi vestido lo bien que me queda o tengo una arruguillla que me tengo que quitar. Solamente mira a la otra persona cuando acaba su sesión de narcisismo, y esa mirada fugaz es para decirse: "va, vaya pinta, no se puede comparar conmigo". La persona B por su parte, hace exactamente el mismo análisis. Si una tercera persona que llamamos "el observador" atiende a la escena pensará inmediatamente, "vaya par de idiotas", sin saber que tarde o temprano ella estará en una situación similar.
Esto sólo ocurre en el ser humano. El ego o la percepción del yo es lo que le diferencia del resto de animales que hemos denominado no racionales. Desde luego nunca he visto a una culebra mirarse al espejo durante 5 minutos. Los animales no racionales sólo se fijan en sí mismo para la supervivencia, pero al contrario de nosotros, no tienen tiempo en fijarse en su aspecto, no les hace falta y no han desarrollado ese culto al yo. Miran a los demas, a su entorno vital y es lo que me ha hecho pensar en cuál es el sentido de nuestra vida (coaching profundo).
Ahora vamos a haer una abstracción del yo. Me estoy mirando al espejo y describo la siguente escena entre mi yo reflejado y el yo narcisista.
Soy una persona aun joven, que he viajado mucho y acabo de llegar de la India con unas amigas. En mi mente no entra el casarme hasta que no encuentre el sentido y propósito de la vida. Soy resuelto y agresivo, trabajo en una universidad, con cierta libertad y tengo tiempo y permiso de mi jefe para tratar de encontrar la respuesta que busco. Tengo una mente activa, argumentadora y muy absorto en encontrar las respuestas a lo que me pasa en la vida y las de los demás apenas las escucho, solamente a muy contadas personas. A veces hablo muy atropelladamente, me puede más las ideas que me salen del cerebro que hilar las frases de una manera ordenada. Suelo citar dichos filosóficos y hago a otros recomendaciones acerca del sentido de la vida, para no mostrar debilidades relacionadas con las emociones. Estoy a veces atormentado y con ansiedad, que la sacio con la comida, con el gimnasio o con un culto al yo, para reflejarme ante el espejo y ante los demás como una persona guapa, en todos los sentidos.
Le digo a mi reflejo del yo que sin conocer el sentido de la vida, mi misma existencia carece de sentido y todas mis acciones son devastadoras: mi familia, mis novias, mis compañeros, mis amigos... Gano suficiente dinero para ir tirando, sin embargo sufro y se que la vejez, el deterioro físico y la muerte me espera como a todos aunque la quiero lo más lejos posible. Este es el camino de la vida, pero.... ¿cuál es el objeto de todo ello? no lo se. He acudido a coach, sicólogos, a gurús.... unos dicen unas cosas, otros otras ¿qué me dices tu?
El yo virtual me responde ¿preguntas con el fin de comparar lo que se dice aquí con lo que se ha dicho en otra parte?
Y le respondo: Sí. porque entonces podré elegir y mi elección dependerá de lo que yo considere que es verdadero.
Mi yo de enfrente me pregunta entonces; ¿crees que coprender qué es lo verdadero es una cuestión de opinión personal y depende de la elección? ¿crees que eligiendo descubrirás lo que es de verdad?
Respondo casi sin pensar: ¿de qué otra forma puede uno encontrar lo real si no es a través de la elección, del razonamiento? Te voy a escuchar con mucha atención y si lo que me dices es satisfactorio, rechazaré lo que han dicho otros y ajustaré mi vida a la meta que tu hayas señalado. Soy totalmente serio en mi deseo de descubrir cual es el verdadero sentido de la vida.
Mi imagen virtual me dice: Mira, antes de continuar. No es importante que te preguntes si eres capaz de buscar lo verdadero, y te lo digo con respeto, pero ¿puede la verdad depender de una opinión, del placer o de lo agradable que te produzca? Dices que aceptarás lo que te satisfaga, lo cual significa que no estás interesado en la verdad, sino que vas en pos de aquello que te resulte más satisfactorio. Estás dispuesto a pasar por el dolor, por la coerción, con tal de obtener aquello que en último término sea placentero. Tu buscas el bienestar emocional, el placer, no la verdad. La verdad ha de estar más allá del gusto o del disgusto ¿no crees? debe haber humildad al principio de toda búsqueda.
Por eso stoy aquí delante tuya. Estoy buscando de verdad y confío en que tu como imagen perfecta mia me digas qué es lo verdadero y lo seguiré con espíritu humilde.
No te confundas. Seguir es negar la humildad. Sigues a otro porque deseas triunfar, alcanzar una meta. Una persona ambiciosa, por más sutil y oculta que esté su ambición, nunca es humilde. Acatar la autoridad y establecerla como guía es destruir la claridad interna, la compresión. Perseguir un ideal por si sólo impide la humildad, porque el ideal es la glorificacón del "yo" del ego. cómo puede aquel que de diferntes formas da importancia al "yo" ser jamás humilde? Sin humildad, la realidad nunca puede manifestarse.
Pero todo mi interés al venir a ponerme frente a ti es descubrir cual es el verdadero sentido de la vida, no que me digas si soy o no humilde con indirectas.
No te confundas. Tu estás simplemente preso de una idea y ésta, se está convietiendo en una fijación. Esto es algo que uno tiene que controlar constantemente. En tu afán por conocer el verdadero sentido de la vida, has leído a muchos filósofos y buscado a muchos maestros. Has querido sacar lo mejor de cada uno según tu, aun sabiendo que unos dicen esto, otros dicen aquello.... y tu quieres saber la verdad. Ahora bien, ¿quieres saber la verdad de lo que ellos dicen o la verdad de tu propia indagación?
Cuando tu me haces una pregunta directa como ésa, me siento un poco vacilante al responder. Hay
personas que han estudiado y experimentado más de lo que a mí jamás me sería
posible, y sería una absurda vanidad por mi parte desechar lo que ellos dicen
cuando puede ayudarme a descubrir el significado de la vida. Pero cada uno
habla de acuerdo con su propia experiencia y comprensión, y a veces se
contradicen unos a otros. Los budistas afirman una cosa, y los cristianos, otra muy diferente y los agnósticos todo lo contrario. Por favor, ayúdeme a encontrar la verdad de
todo esto.
Ver lo falso como falso, la verdad en
cuanto a lo falso, y lo verdadero como verdadero no es fácil. Para percibir
claramente, tiene que haber libertad con respecto al deseo, que tergiversa y
condiciona la mente. Anhelas tú tanto encontrar la verdadera significación de
la vida que tu mismo anhelo se convierte en un obstáculo para comprender tu
propia investigación. Quieres conocer la verdad de lo que has leído y de lo que
han dicho tus maestros o cuantas personas con las que has estado dependiendo, ¿no?
Sí,
definitivamente, respondo a mi yo reflejado.
Entonces tienes que ser capaz de
descubrir por tí mismo lo que es verdad en todas esas declaraciones. Tu mente
debe ser capaz de tener una percepción directa; si tu percepción no es directa,
te perderas en la selva de las ideas, las opiniones y las creencias. Si tu
mente no tiene la capacidad de ver lo que es verdad, serás tú como una hoja a
merced del viento. Así pues, lo importante no son las conclusiones y aserciones
de otros, sean cuales fueren, sino el que tú tengas una percepción instantánea
de lo que es verdadero. ¿No es esto lo más esencial?
Por lo que dices creo que lo
es, pero.... ¿cómo voy a recibir ese don?
La comprensión no es un don reservado a
una minoría, sino que llega a quienes son serios en el conocimiento de sí
mismos. La comparación no trae comprensión; la comparación es otra forma de
distracción; es una evasión, como lo es el juicio. Para que la verdad aflore,
la mente debe estar libre de toda comparación y evaluación. Cuando la mente
compara y evalúa no está quieta, está ocupada; y una mente ocupada es incapaz
de tener una percepción clara y sencilla.
¿Quiere esto
decir, entonces, que debo despojarme de todos los valores que he respetado, del
conocimiento que he acumulado?
¿No es necesaro que la mente sea libre
para descubrir? ¿Acaso el conocimiento, la información, las conclusiones y
experiencias de uno mismo y de otros, esta vasta y pesada acumulación que es la
memoria, trae libertad? ¿Hay libertad mientras exista el censor que juzga,
condena, compara? La mente nunca está quieta si hay en ella una constante actividad
de adquisición y cálculo; y ¿no ha de estar quieta la mente para que la verdad aflore?
Entiendo lo
que dices, pero ¿No estás pidiendo demasiado a una mente simple e ignorante
como la mía?
¿Eres tú simple e ignorante? Si
realmente lo fueras, sería una gran delicia empezar con la verdadera
indagación; pero desgraciadamente no lo eres. La sabiduría y la verdad acuden a la persona que verdaderamente dice: "Soy ignorante; no sé". Los
sencillos, los inocentes, no quienes están saturados de conocimiento, verán la
luz, porque son humildes
Eres muy pesado con eso. Yo quiero una
sola cosa: conocer el verdadero propósito de la vida; y tú me inundas de
cuestiones que me superan. ¿No puedes, por favor, decirme en palabras simples
cuál es el verdadero significado de la vida?"
Mi querido yo, tienes que empezar muy cerca para
llegar lejos. Quieres lo inmenso sin ver lo que está aquí mismo. Quieres
conocer el sentido de la vida. La vida no tiene principio ni fin; es tanto
muerte como vida; es la hoja verde; y la hoja seca que el viento arrastra; es
el amor y su inconmensurable belleza, el dolor del aislamiento y la dicha de la
soledad. No puede medirse, ni la mente puede descubrirla.
Como ves, ser coach de uno mismo conlleva a resultados racionales, si uno está en sus cabales. Ahora bien, si a esto le sumo un poco de dinamismo, palabrería, exotismo de velas y zumos naturales y unos maravillosos viajes iniciáticos en oriente donde uno se encuentra con su propio yo, ¿tenemos un verdadero coach?.
Sale más barato mirarse al espejo.
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